Fútbol: cantera del Hispano

MAXI DIAZ  EN BELGRANO DE CORDOBA

Con la pelota en los pies, Maxi “Pipi” Díaz, perfuma de talento la cancha y su aroma se impregna por todos los hinchas que lo siguen pegados al alambrado, sentados en la platea o alentando desde las tribunas. Con su postura corporal, su personalidad, con tan solo 14 años, su picardía, decisión por encarar o gambetear sin medir altura o fuerza rival. Dominio, técnica, lectura de juego, velocidad y su forma atrevida pero con toda la responsabilidad por cumplir en lo individual y en lo colectivo, hacen de este joven futbolista nacido en la cantera del fútbol del Hispano Americano desde los 7 años una joya para tener en cuenta.

No tardó el club Belgrano de Córdoba en posar su mirada en este jugador santacruceño cuando en agosto del año pasado tuvo su primera prueba en el club del Barrio Alberdi, junto a otro grupo de compañeros del Hispano Americano, que fueron acompañados por el profesor Gabriel Soto, que destaca el crecimiento vertiginoso que tuvo “Pipi”, como lo llaman sus conocidos “ se convirtió en el pilar de su categoría sexta, dándole la posibilidad de subir a la quinta división con chicos cuatro años mayores que él y debutó con un gol inolvidable. En agosto tuvo su primera prueba en Belgrano, observado por todos los captores de la Institución cordobesa, por su rendimiento dejó las puertas abiertas. Volvió al Hispano y siguió su crecimiento, disputó la Copa Challenger con la categoría 2002, los Juegos Evita y cerró el año debutando en primera división del Hispano con tan solo 14 años”.

El joven futbolista Celeste, volvió a armar su valija de sueños, el sábado 1 de febrero viajó a Córdoba para hacer su segunda prueba en el Celeste cordobés. El lunes comenzó la pretemporada con Belgrano, que durará dos semanas. El tiempo escribirá su historia, en el camino para llegar a vivir este momento tuvo el respaldo de su familia, el acompañamiento del Hispano, de los profesores Gabi Soto, Luis Bontes; el Director de Deportes, Ignacio Rodríguez Suarez; a la familia Copetti, que lo recibió en su casa de Córdoba, contuvo a Maxi y lo ayudaron en su estadía en la provincia mediterránea.